Cargar un coche eléctrico utilizando la energía producida por placas solares es una de las formas más interesantes de reducir el coste de la movilidad eléctrica. Una instalación fotovoltaica permite aprovechar la electricidad generada durante las horas de sol para alimentar directamente el vehículo, reduciendo la dependencia de la red eléctrica y aumentando el autoconsumo de la vivienda.
Además, no es necesario instalar una enorme cantidad de paneles para empezar a hacerlo. La instalación adecuada dependerá del consumo de la vivienda, los kilómetros que recorras y la capacidad de la batería del vehículo.
¿Cómo funciona la carga solar de un coche eléctrico?
El funcionamiento es relativamente sencillo. Las placas solares instaladas en el tejado producen electricidad durante las horas de radiación solar. Esa energía puede utilizarse primero para alimentar los electrodomésticos de la vivienda y, cuando existe producción sobrante, enviarse al cargador del vehículo.
El objetivo es que el coche eléctrico aproveche principalmente los excedentes solares. De esta manera, una parte importante de la energía utilizada para recorrer kilómetros procede directamente del sol.
Para conseguirlo, lo más recomendable es disponer de un cargador inteligente compatible con instalaciones fotovoltaicas. Estos dispositivos pueden regular automáticamente la potencia de carga en función de la electricidad que están produciendo los paneles.
¿Qué necesitas para cargar un coche con placas solares?
La instalación básica está formada por varios elementos. El primero son las placas solares, que generan la electricidad. También es necesario disponer de un inversor fotovoltaico que transforme la corriente continua producida por los paneles en corriente alterna utilizable por la vivienda y el vehículo.
El tercer elemento fundamental es un wallbox o cargador doméstico. Si quieres aprovechar al máximo la energía solar, conviene elegir un modelo con gestión dinámica de potencia y compatibilidad con autoconsumo fotovoltaico.
También puede instalarse una batería doméstica. No es imprescindible, pero permite almacenar parte de la energía generada durante el día para utilizarla posteriormente, por ejemplo, cuando el coche eléctrico llega a casa por la tarde o durante la noche.
¿Cuántas placas solares hacen falta?
No existe una cantidad universal porque depende de varios factores. Un vehículo que recorra 50 kilómetros diarios necesitará mucha menos energía que otro que recorra 150 kilómetros.
Como referencia, una instalación residencial de alrededor de 4 a 6 kWp puede ser una opción interesante para una vivienda que quiera cubrir buena parte de sus necesidades eléctricas y, además, cargar un coche eléctrico.
También hay que tener en cuenta que los paneles no producen siempre la misma cantidad de energía. Durante el verano habrá más producción y durante los meses de invierno será menor.
Por este motivo, lo ideal es dimensionar la instalación teniendo en cuenta tanto el consumo doméstico como el kilometraje anual del vehículo.
¿Cuánto cuesta instalar placas solares para cargar un coche eléctrico?
En España, una instalación fotovoltaica residencial puede situarse aproximadamente entre 4.000 y 6.500 euros cuando no incluye batería. Si se añade almacenamiento, el presupuesto puede superar los 7.000 euros y alcanzar aproximadamente los 9.500 euros dependiendo de la capacidad instalada.
A esta cantidad hay que añadir el punto de recarga si todavía no dispones de uno. Un cargador doméstico con instalación puede costar aproximadamente entre 900 y 2.000 euros, aunque el precio final depende de la potencia, la distancia hasta el cuadro eléctrico y las características de la instalación.
Por tanto, una instalación completa de placas solares junto con un cargador para el coche eléctrico puede situarse aproximadamente entre 5.000 y 8.500 euros sin batería. Con almacenamiento, el presupuesto puede superar los 10.000 euros.
¿Merece la pena cargar el coche con energía solar?
La principal ventaja es reducir el coste de cada kilómetro. Una vez realizada la inversión inicial, la electricidad producida por las placas solares puede utilizarse para cargar el vehículo prácticamente sin coste energético adicional, aunque existen gastos asociados al mantenimiento y a la amortización de la instalación.
Además, utilizar el excedente solar para cargar un coche eléctrico permite aumentar considerablemente el autoconsumo de la vivienda. En lugar de enviar la energía sobrante a la red, se utiliza para almacenar kilómetros en la batería del vehículo.
La batería solar no es imprescindible
Aunque una batería doméstica puede resultar interesante, no es obligatoria para cargar un coche eléctrico con placas solares. Si puedes cargar el vehículo durante las horas centrales del día, un cargador inteligente puede aprovechar directamente la producción fotovoltaica.
La batería tiene más sentido cuando el vehículo permanece en casa por la noche y no puede cargarse durante el día. En ese caso, permite almacenar la energía solar y utilizarla posteriormente.
Una combinación cada vez más interesante
La combinación de placas solares y coche eléctrico permite convertir una vivienda en una pequeña estación energética capaz de producir parte de la electricidad que necesita para desplazarse. Con una instalación correctamente dimensionada y un cargador inteligente, es posible reducir considerablemente el gasto energético del vehículo.
Para muchos conductores, cargar un coche eléctrico con placas solares puede ser una de las mejores formas de aprovechar el autoconsumo y reducir a largo plazo el coste de la movilidad.